Esperando al Sol Quieto,
21 Junio (San Luis Gonzaga), a las 6 de la madrugada estábamos en el Conjunto Arqueológico de los Dólmenes, queríamos estar allí para ver al nacimiento del Sol, para presenciar el Solsticio de este Verano 2010.

Este monumento me cautiva, cada vez quiero saber más sobre él. Cualquier cosa alrededor del Dolmen de Menga me causa interés. Ya llevaba tiempo con deseos de ver el efecto y presenciar la entrada del Sol en el Dolmen de Menga. Hace muchos meses que tenía en mente vivir esta experiencia.
Por regla general, la mayoría de los dólmenes están orientados hacia el Este. Hace 5000 años, los habitantes de este lugar decidieron hacer una excepción con Menga, dándole una orientación totalmente anómala en su contexto cultural.

Su orientación hacia Nor-Este se alinea con la Peña de los Enamorados, una montaña con forma de rostro humano que parece estar en posición de dormido. Esto debió impresionar o fascinar tanto a estos habitantes que decidieron cambiar la orientación habitual de este tipo construcción.
Hay quien dice que este día, un 21 de junio, solsticio de verano, es el que marca la construcción del Dolmen de Menga. La palabra solsticio significa “Sol quieto“.
Hasta las 06h15 no comenzó a clarear el día, a las 06h30 podíamos ver como aclaraba el cielo y como poco a poco iban apareciendo nubes bajas. Ya pensamos que no íbamos a poder ver lo que esperábamos.
A las 7h20 apareció por fin el Sol en el horizonte, con sus reflejos dorados, lo divisábamos desde el atrium de Menga. Lo veíamos aparecer a la derecha de la Peña.

Continuamente y expectantes, en silencio total, mirábamos a ambos lados, al horizonte y al interior del dolmen, como el que espera que de pronto ocurra algo mágico…, La cueva, en un espacio muy corto de tiempo, cambió de la oscuridad total, a verse el comienzo de la entrada, y poco a poco llegó la claridad a la primera columna, así poco a poco hasta que se fue iluminando en su totalidad.
Y de pronto empezó a entrar el sol por la parte derecha del dolmen, los primeros rayos iluminaban y se reflejaba en las paredes de los ortostatos, un color rojizo-anaranjado, una línea en diagonal dibujaban los rayos del sol en la pared interior de la derecha, entrando poco a poco hasta llegar al ortostato 6º contando a partir de la entrada.

Éramos 6 personas dentro de Menga y todos hablábamos casi en susurro, no queriendo molestar a los demás y como si el hacer ruido rompiera el clima de expectación que se estaba viviendo en ese momento. Cada uno en su tarea, tres fotografiando y los tres restantes observando.
Lo que pensábamos que iba a ocurrir, que los rayos del Sol llegaran al fondo de la cueva, esta vez, no fue así.
Observamos que a las 7h25 los rayos solares empezaban a desplazarse lentamente hacia fuera. A las 7h40 los rayos llegaban iluminando hasta el final del ortostato 5º, a las 7h45 llegaban al ortostato 4º, a las 7h50 en la mitad del 4º, a las 7h55 en el 3º.
El caso es que entraron al Dolmen, los rayos solares por la pared derecha, llegó hasta el quinto ortostato y seguidamente se fue retirando, al mismo tiempo que iba iluminando el Dolmen hasta su total claridad.
No sabemos si las condiciones meteorológicas eran las más adecuadas y si en otras circunstancias el sol hubiera entrado más adentro de Menga, lo cierto es que este 21 de Junio del 2010 solo llego hasta el 5º ortostato de la derecha.

Voy a Menga muy a menudo con grupos, en mi trabajo como guía turístico les explico el Monumento, pero esas dos horas que viví durante el solsticio, me fije en muchos detalles del estado de las piedras que forman la cobertura y que cuando voy pendiente de mi grupo no reparo.
Me fascina pensar qué buenos arquitectos fueron sus constructores, haciendo un trabajo que todavía hoy (después de 5000 años) se calificaría de impecable.
Conocían perfectamente el sistema de tracción, para trasladar a mas de 1 km bloques de piedra por mediación de rodamientos, algunos con un peso de cientos de toneladas.
Diseñaron un recubrimiento de tierra y piedra formando un túmulo, que hizo un efecto de protección al monumento con su diámetro de 50 mts, como un hormigón natural para protegerlo y mantenerlo en pie.

Pero para mí lo más fascinante, fue el descubriendo en 2005 en la ultima actualización de la Junta de Andalucía, que se comprobó que la forma del último pilar, el del fondo, el situado junto al pozo, en su visión óptica es de una gran base y rectangular y al llegar a los cimientos para comprobar sus medidas, se vio por primera vez, que el pilar finalizaba en punta, como en forma de embudo, la razón es que construyeron el pilar con un procedimiento “antisísmico” que hoy en el siglo XXI sigue siendo válido.
Un Dolmen con esta monumentalidad, no pudo ser solo lugar de enterramiento, sino lugar de reunión de toda una comunidad, el cual en 1886 ya fue declarado monumento nacional, dándole la misma categoría que la Alhambra.
En culturas más recientes, sabemos que Las Iglesias se orientan hacia el Este, lugar por donde nace el sol y se empezaban a construir el día que el sol daba en ese lugar elegido y este dato tuvieron que tenerlo en cuenta los constructores de Menga por eso se cree que el día que se fijo la construcción fue el día de un “Solsticio de Verano“ de no se sabe qué año.
El 21 Septiembre volveremos a los Dólmenes a vivir otra experiencia con nuestro astro rey, esta vez la cita será en el Dolmen de Viera, cuando llegue el próximo equinoccio de Otoño.
Textos: Maria Luisa Ruiz Seguin